vendredi 27 février 2026

ATAQUE DE IRÁN: LOS SECRETOS REVELADOS

 

Mientras el mundo tiene los ojos puestos en la escalada militar entre la administración Trump y Teherán, una hipótesis debe ser descifrada: ¿y si la destrucción de la Mezquita Al-Aqsa no fuera el objetivo final, sino el catalizador de una descomposición programada del mundo musulmán?

Este artículo propone una lectura estructurada según la milthasofía y el PARDES (PRDS), el PaRaDiS en persa — Peshat, Remez, Derash, Sod — una herramienta hermenéutica ancestral que permite atravesar los cuatro niveles de realidad de un mismo evento, del más visible al más profundo. Santo Tomás de Aquino había introducido, hace mucho tiempo, los cuatro niveles de lectura como base de la escolástica, ilustrados por la célebre fórmula: «Littera gesta docet, quid credas allegoria, Moralis quid agas, quo tendas anagogia», que significa «La letra enseña los hechos, la alegoría, lo que debes creer, la moral, lo que debes hacer, la anagogía, hacia dónde debes tender». En mi obra profundizo este punto que ha sido borrado de la memoria cristiana.

 

PESHAT — LA SUPERFICIE: TRUMP CONTRA IRÁN

 

En el nivel del Peshat — el sentido literal, lo que todo el mundo ve — la situación es clara: la administración Trump se ha comprometido en una confrontación abierta con Teherán para impedirle adquirir el arma nuclear. Las declaraciones oficiales, las sanciones, los movimientos militares en el Golfo — todo converge hacia ese objetivo declarado.

Es el relato dominante. El que transmiten los medios mainstream, el que defienden las cancillerías occidentales. No es falso — es incompleto.

 

REMEZ — LA ALUSIÓN: LA IMPLOSIÓN AMERICANA

 

El Remez — el nivel alusivo — invita a leer entre líneas. Los Estados Unidos están al borde de una implosión financiera y social sin precedentes desde la Gran Depresión. La deuda pública supera los 35 000 millardos de dólares, la cohesión social está fracturada, y la credibilidad del dólar como moneda de reserva mundial está siendo cuestionada. Más de 9 000 millardos de $ en bonos del tesoro deben ser emitidos este año, lo que será imposible.

En este contexto, una guerra en Oriente Medio no es solo geopolítica — es económica. Desestabilizar Irán, asegurar las rutas petroleras, y posicionar a los Estados Unidos como primer productor mundial de petróleo y gas, es intentar quemar la mesa para salvar las cartas. El caos exterior como válvula de escape a la implosión interior: es una estrategia tan vieja como los imperios y que fracasará arrastrando a la humanidad hacia un caos financiero nunca visto y la guerra de todos contra todos.

 

DERASH — LA INTERPRETACIÓN: DIVIDIR PARA SALVAR

 

El Derash — el nivel interpretativo — revela una lógica estratégica más profunda: fracturar el mundo musulmán para salvar a Israel. El método no es nuevo — tiene un precedente documentado.

El 22 de febrero de 2006, una explosión devastó la cúpula dorada de la Mezquita Al-Askari en Samarra, Irak. El atentado, nunca plenamente esclarecido, fracturó instantáneamente la unidad nacional iraquí y precipitó una guerra civil sunita-chiita. Tocar Al-Askari era apuntar al corazón de la escatología chiita — el mausoleo del 11.º Imán, Al-Hasan al-Askari, padre del Mahdi esperado.

Veinte años después, la misma mecánica podría aplicarse a una escala incomparablemente mayor. Si Irán es señalado como responsable de la destrucción de Al-Aqsa en el caos de una guerra abierta — ya sea por atribución real o fabricada — la fractura sunita-chiita se inflamaría a escala mundial. Sería voltear al mundo musulmán contra sí mismo en el preciso momento en que se esperaría una solidaridad en torno a Al-Aqsa.

 

SOD — EL SECRETO: LA FINALIDAD ESCATOLÓGICA

 

El Sod — el nivel del secreto, del misterio — revela la finalidad última: el verdadero objetivo es Al-Aqsa, y el propósito es la reconstrucción del Tercer Templo. Es aquí donde la lógica gematríca de los actores milenaristas entra en escena — no como herramienta del analista, sino como sistema de pensamiento documentado de quienes planifican desde esa perspectiva.

Instituciones como el Temple Institute en Jerusalén — cuyos miembros tienen vínculos públicos con la actual coalición gubernamental israelí — operan en un marco teológico donde las fechas y los números tienen un significado profético directo. La gematría, disciplina hebrea de reducción numérica de las palabras, es su lenguaje operativo.

Cinco convergencias verificables se perfilan:

  1. El atentado de Samarra tuvo lugar el 22 de febrero — es decir, 11+11 en gematría, número de la dualidad cumplida.
  2. El objetivo era el mausoleo del 11.º Imán chiita, Al-Hasan al-Askari.
  3. En gematría, Al-Aqsa = 7 (223 → 2+2+3) y Al-Askari = 4 (391 → 13 → 4). Es decir, 7+4 = 11, la firma numérica común a ambos lugares santos.
  4. La suma de los dígitos del 28/02/2026 — fecha simbólica de esta escalada — da 2+8+0+2+2+0+2+6 = 22, es decir, 11+11. La misma firma que Samarra.
  5. Según el calendario chiita iraní — cuyo Ramadán 2026 comienza el 17 de febrero — el 28 de febrero corresponde al 11.º día del Ramadán. El objetivo es chiita; es por tanto lógicamente el calendario iraní chiita el que se aplica. El 11 de marzo de 2026 es la segunda fecha clave pues corresponde al 22 de Adar 5786, nuevamente un 11 y un 22 (11 + 11). Más llamativo aún, Adar en gematría tiene un valor numérico de 205 y 205 + 11 = 216 es decir 6x6x6, el famoso 666 cuyo GRAN secreto revelo en mi obra. Para quienes tengan dudas, recuerdo que la Primera Guerra Mundial terminó el 11-11-1918 a las 11 horas y que el atentado de la estación de Atocha en España tuvo lugar el 11-03-2004, es decir 1+1+3+2+4 = 11!!!

No es el analista quien lee estos códigos: son los propios actores quienes operan con esta lógica, documentada en su literatura teológica. El Temple Institute ha hecho públicos además planos arquitectónicos completos del futuro Templo, así como la formación de cohortes sacerdotales — una preparación activa, no simbólica.

 

LA CONCIENCIA COMO ÚNICO ESCUDO

 

Atravesar estos cuatro niveles — del Peshat al Sod — no es un ejercicio académico. Es reconocer que un mismo evento puede ser a la vez una operación militar, una maniobra financiera, una estrategia de división, y el cumplimiento de una visión escatológica. Estos niveles no se excluyen: se superponen.

La historia de Samarra nos enseñó que la confusión sobre la atribución de un atentado puede ser más devastadora que el propio atentado. En un contexto de crisis máxima, la primera pregunta que hay que hacerse no es «¿quién golpeó?» sino «¿a quién le beneficia el caos que sigue?»

La mejor protección contra este tipo de operación no es militar. Es epistemológica: saber leer los cuatro niveles de un evento antes de que la emoción cierre la posibilidad de pensar. El PRDS no es solo una antigua herramienta hermenéutica — es, en este contexto, un acto de resistencia intelectual.




IRAN ATTACK: THE SECRETS REVEALED

 

As the world keeps its eyes fixed on the military escalation between the Trump administration and Tehran, one hypothesis must be deciphered: what if the destruction of the Al-Aqsa Mosque were not the final objective, but the catalyst for a programmed decomposition of the Muslim world?

This article proposes a structured reading according to milthasophy and PARDES (PRDS), the PaRaDiS in Persian — Peshat, Remez, Derash, Sod — an ancestral hermeneutic tool that allows one to traverse the four levels of reality of a single event, from the most visible to the deepest. Saint Thomas Aquinas had, long ago, introduced the four levels of reading as the basis of scholasticism, illustrated by the famous formula: “Littera gesta docet, quid credas allegoria, Moralis quid agas, quo tendas anagogia,” which means “The letter teaches the facts, allegory what you must believe, the moral what you must do, anagogy where you must tend.” In my book I deepen this point, which has been erased from Christian memory.

 

PESHAT — THE SURFACE: TRUMP AGAINST IRAN

 

At the level of Peshat — the literal meaning, what everyone sees — the situation is clear: the Trump administration has engaged in an open confrontation with Tehran to prevent it from acquiring nuclear weapons. Official statements, sanctions, military movements in the Gulf — everything converges toward this stated objective.

This is the dominant narrative. The one relayed by mainstream media, the one defended by Western chancelleries. It is not false — it is incomplete.

 

REMEZ — THE ALLUSION: THE AMERICAN IMPLOSION

 

Remez — the allusive level — invites us to read between the lines. The United States stands on the brink of a financial and social implosion unprecedented since the Great Depression. Public debt exceeds 35 trillion dollars, social cohesion is fractured, and the credibility of the dollar as the world’s reserve currency is being challenged. More than 9 trillion dollars in Treasury bonds must be issued this year, which will be impossible.

In this context, a war in the Middle East is not merely geopolitical — it is economic. Destabilizing Iran, securing oil routes, and positioning the United States as the world’s leading producer of oil and gas is an attempt to burn the table in order to save the cards. External chaos as an outlet for internal implosion: this is a strategy as old as empires, and it will fail, dragging humanity into an unprecedented financial chaos and a war of all against all.

 

DERASH — THE INTERPRETATION: DIVIDE TO SAVE

 

Derash — the interpretative level — reveals a deeper strategic logic: fracturing the Muslim world in order to save Israel. The method is not new — it has a documented precedent.

On February 22, 2006, an explosion devastated the golden dome of the Al-Askari Mosque in Samarra, Iraq. The attack, never fully clarified, instantly fractured Iraqi national unity and precipitated a Sunni-Shiite civil war. To strike Al-Askari was to target the heart of Shiite eschatology — the mausoleum of the 11th Imam, Al-Hasan al-Askari, father of the awaited Mahdi.

Twenty years later, the same mechanism could be applied on an incomparably larger scale. If Iran were designated responsible for the destruction of Al-Aqsa in the chaos of an open war — whether through real or fabricated attribution — the Sunni-Shiite fracture would ignite on a global scale. It would mean turning the Muslim world against itself at the precise moment when solidarity around Al-Aqsa would be expected.

 

SOD — THE SECRET: THE ESCHATOLOGICAL FINALITY

 

Sod — the level of the secret, of mystery — reveals the ultimate purpose: the true target is Al-Aqsa, and the objective is the reconstruction of the Third Temple. It is here that the gematric logic of millenarian actors comes into play — not as a tool of the analyst, but as a documented system of thought of those who plan within this perspective.

Institutions such as the Temple Institute in Jerusalem — whose members have public ties with the current Israeli governmental coalition — operate within a theological framework in which dates and numbers have direct prophetic significance. Gematria, the Hebrew discipline of the numerical reduction of words, is their operative language.

 

Five verifiable convergences emerge:

 

  1. The Samarra attack took place on February 22 — that is 11+11 in gematria, the number of completed duality.
  2. The target was the mausoleum of the 11th Shiite Imam, Al-Hasan al-Askari.
  3. In gematria, Al-Aqsa = 7 (223 → 2+2+3) and Al-Askari = 4 (391 → 13 → 4). Thus 7+4 = 11, the numerical signature common to both holy sites.
  4. The sum of the digits of 02/28/2026 — the symbolic date of this escalation — gives 2+8+0+2+2+0+2+6 = 22, that is 11+11. The same signature as Samarra.
  5. According to the Iranian Shiite calendar — in which Ramadan 2026 begins on February 17 — February 28 corresponds to the 11th day of Ramadan. The target is Shiite; it is therefore logically the Iranian Shiite calendar that applies. March 11, 2026 is the second key date because it corresponds to 22 Adar 5786, again an 11 and a 22 (11 + 11). Even more striking, Adar in gematria has the numerical value 205 and 205 + 11 = 216, that is 6x6x6, the famous 666 whose GREAT secret I reveal in my book. For those who have doubts I remind you that the First World War ended on 11-11-1918 at 11 o’clock and that the Atocha station attack in Spain took place on 11-03-2004, that is 1+1+3+2+4 = 11!!!

 

 

It is not the analyst who reads these codes: it is the actors themselves who operate within this logic, documented in their theological literature. The Temple Institute has in fact made public complete architectural plans of the future Temple, as well as the training of priestly cohorts — an active preparation, not a symbolic one.

 

CONSCIOUSNESS AS THE ONLY SHIELD

 

Traversing these four levels — from Peshat to Sod — is not an academic exercise. It is recognizing that the same event can simultaneously be a military operation, a financial maneuver, a strategy of division, and the fulfillment of an eschatological vision. These levels do not exclude one another: they overlap.

The history of Samarra has taught us that confusion over the attribution of an attack can be more devastating than the attack itself. In a context of maximum crisis, the first question to ask is not “who struck?” but “who benefits from the chaos that follows?”

The best protection against this type of operation is not military. It is epistemological: knowing how to read the four levels of an event before emotion closes off the possibility of thinking. PRDS is not merely an ancient hermeneutic tool — in this context, it is an act of intellectual resistance.




ATTAQUE DE L’IRAN : LES SECRETS RÉVÉLÉS

 

Alors que le monde a les yeux rivés sur l'escalade militaire entre l'administration Trump et Téhéran, une hypothèse doit être décryptée : et si la destruction de la Mosquée Al-Aqsa n'était pas l'objectif final, mais le catalyseur d'une décomposition programmée du monde musulman ?

Cet article propose une lecture structurée selon la milthasophie et le PARDES (PRDS), le PaRaDiS en Persan — Peshat, Remez, Derash, Sod — un outil herméneutique ancestral qui permet de traverser les quatre niveaux de réalité d'un même événement, du plus visible au plus profond. Saint Thomas d’Aquin avait, il y a fort longtemps, introduit les quatre niveaux de lecture comme base de la scolastique illustrée par la célèbre formule : « Littera gesta docet, quid credas allegoria, Moralis quid agas, quo tendas anagogia, » ce qui signifie « La lettre enseigne les faits, l’allégorie, ce que tu dois croire, la morale, ce que tu dois faire, l’anagogie, vers où tu dois tendre ».  Dans mon ouvrage j’approfondis ce point qui a été effacé de la mémoire chrétienne.

 

PESHAT — LA SURFACE : TRUMP CONTRE L'IRAN

 

Au niveau du Peshat — le sens littéral, ce que tout le monde voit — la situation est limpide : l'administration Trump s'est engagée dans une confrontation ouverte avec Téhéran pour l'empêcher d'acquérir l'arme nucléaire. Les déclarations officielles, les sanctions, les mouvements militaires dans le Golfe — tout converge vers cet objectif affiché.

C'est le récit dominant. Celui que relaient les médias mainstream, celui que défendent les chancelleries occidentales. Il n'est pas faux — il est incomplet.

 

REMEZ — L'ALLUSION : L'IMPLOSION AMERICAINE

 

Le Remez — le niveau allusif — invite à lire entre les lignes. Les États-Unis sont au bord d'une implosion financière et sociale sans précédent depuis la Grande Dépression. La dette publique dépasse 35 000 milliards de dollars, la cohésion sociale est fracturée, et la crédibilité du dollar comme monnaie de réserve mondiale est contestée. Plus de 9 000 milliards de $ de bons du trésor doivent être émis cette année ce qui sera impossible.

Dans ce contexte, une guerre au Moyen-Orient n'est pas seulement géopolitique — elle est économique. Déstabiliser l'Iran, sécuriser les routes pétrolières, et positionner les États-Unis comme premier producteur mondial de pétrole et de gaz, c'est tenter de brûler la table pour sauver les cartes. Le chaos extérieur comme exutoire à l'implosion intérieure : c'est une stratégie aussi vieille que les empires et qui échouera entrainant l’humanité dans un chaos financier jamais vu et la guerre de tous contre tous.

 

DERASH — L'INTERPRETATION : DIVISER POUR SAUVER

 

Le Derash — le niveau interprétatif — révèle une logique stratégique plus profonde : fracturer le monde musulman pour sauver Israël. La méthode n'est pas nouvelle — elle a un précédent documenté.

Le 22 février 2006, une explosion ravage le dôme d'or de la Mosquée Al-Askari à Samarra, en Irak. L'attentat, jamais pleinement élucidé, a instantanément fracturé l'unité nationale irakienne et précipité une guerre civile sunnite-chiite. Toucher Al-Askari, c'était viser le cœur de l'eschatologie chiite — le mausolée du 11ème Imam, Al-Hasan al-Askari, père du Mahdi attendu.

Vingt ans plus tard, la même mécanique pourrait être appliquée à une échelle incomparablement plus grande. Si l'Iran est désigné responsable de la destruction d'Al-Aqsa dans le chaos d'une guerre ouverte — que ce soit par attribution réelle ou fabriquée — la fracture sunnite-chiite s'embraserait à l'échelle mondiale. Ce serait retourner le monde musulman contre lui-même au moment précis où une solidarité autour d'Al-Aqsa serait attendue.

 

SOD — LE SECRET : LA FINALITE ESCHATOLOGIQUE

 

Le Sod — le niveau du secret, du mystère — révèle la finalité ultime : la vraie cible est Al-Aqsa, et l'objectif est la reconstruction du Troisième Temple. C'est ici que la logique gématrique des acteurs millénaristes entre en scène — non comme outil de l'analyste, mais comme système de pensée documenté de ceux qui planifient dans cette perspective.

Des institutions comme le Temple Institute à Jérusalem — dont les membres ont des liens publics avec l'actuelle coalition gouvernementale israélienne — opèrent dans un cadre théologique où les dates et les chiffres ont une signification prophétique directe. La gématria, discipline hébraïque de réduction numérique des mots, est leur langage opératoire.

Cinq convergences vérifiables se dessinent :

1.  L'attentat de Samarra a eu lieu le 22 février — soit 11+11 en gématria, nombre de la dualité accomplie.

2.  La cible était le mausolée du 11ème Imam chiite, Al-Hasan al-Askari.

3.  En gématria, Al-Aqsa = 7 (223 → 2+2+3) et Al-Askari = 4 (391 → 13 → 4). Soit 7+4 = 11, la signature numérique commune aux deux lieux saints.

4.  La somme des chiffres du 28/02/2026 — date symbolique de cette escalade — donne 2+8+0+2+2+0+2+6 = 22, soit 11+11. La même signature que Samarra.

5.  Selon le calendrier chiite iranien — dont le Ramadan 2026 débute le 17 février — le 28 février correspond au 11ème jour du Ramadan. La cible est chiite ; c'est donc logiquement le calendrier iranien chiite qui s'applique. LE 11 mars 2026 est la seconde date clé car elle correspond au 22 Adar 5786, encore un 11 et un 22 (11 + 11). Plus fort encore, Adar en gématria a pour valeur numérique 205 et 205 + 11 = 216 soit 6x6x6, le fameux 666 dont je révèle le GRAND secret dans mon ouvrage. Pour ceux qui ont des doutes je rappelle que la première guerre mondiale s’est achevée le 11-11 1918 à 11 heures et que l’attentat de la gare d’Atocha en Espagne a eu lieu le 11-03-2004 soit 1+1+3+2+4 = 11 !!!

Ce n'est pas l'analyste qui lit ces codes : ce sont les acteurs eux-mêmes qui opèrent dans cette logique, documentée dans leur littérature théologique. Le Temple Institute a d'ailleurs rendu publics des plans architecturaux complets du futur Temple, ainsi que la formation de cohortes sacerdotales — une préparation active, pas symbolique.

 

LA CONSCIENCE COMME SEUL BOUCLIER

 

Traverser ces quatre niveaux — du Peshat au Sod — n'est pas un exercice académique. C'est reconnaître qu'un même événement peut être à la fois une opération militaire, une manœuvre financière, une stratégie de division, et l'accomplissement d'une vision eschatologique. Ces niveaux ne s'excluent pas : ils se superposent.

L'histoire de Samarra nous a appris que la confusion sur l'attribution d'un attentat peut être plus dévastatrice que l'attentat lui-même. Dans un contexte de crise maximale, la première question à poser n'est pas « qui a frappé ? » mais « à qui profite le chaos qui suit ? »

La meilleure protection contre ce type d'opération n'est pas militaire. Elle est épistémologique : savoir lire les quatre niveaux d'un événement avant que l'émotion ne referme la possibilité de penser. Le PRDS n'est pas seulement un outil herméneutique ancien — c'est, dans ce contexte, un acte de résistance intellectuelle.